Cuando una maquinaria o instrumentos profesionales son controlados por software, sea cual sea el sector, siempre existe riesgo de que un malware lo infecte. Y es justo lo que han intentado y conseguido con éxito un grupo de investigadores de la Universidad Ben Gurion Israel en equipamiento médico dedicado a realizar tomografías computarizadas (TAC) y resonancias magnéticas (RM).

El malware que han desarrollado, según recoge The Washington Post, permite el alarmante hecho de alterar los resultados que las máquinas obtienen de las pruebas de las unidades de radiología. En otras palabras, y lo que es aún peor, permite que en los resultados de pacientes sanos aparezcan síntomas de cáncer, y que en los resultados de pacientes con cáncer puedan eliminarse los rastros de tumores que hagan saltar las alarmas.

La investigación ha arrojado resultados sorprendentes. Alterando hasta 70 tomografías, el equipo ha logrado engañar a tres radiólogos expertos en tests ciegos mediante modificaciones que el sistema realiza con aprendizaje automático. En el caso de tumores fabricados, los radiólogos identificaron cáncer el 99 por cientos de las ocasiones, y en el caso de que los signos de cáncer fueron eliminados de pacientes que sí lo padecían, los radiólogos fueron engañados en el 94% de las veces.

Lo peor es que incluso siendo avisados de que los escaneos habían sido modificados en una nueva tanda de 20 pruebas, con 10 de ellos modificados y 10 estando intactos, también erraron, pues pensaron que los tumores falsos eran reales el 60% de las veces. Cuando los resultados fueron al contrario, tras haber eliminado tumores cancerígenos, los radiólogos fueron engañados el 87% de las veces, pues concluyeron que los pacientes estaban sanos.



Para que algo así pueda llevarse a cabo en un hospital deben cumplirse muchas condiciones, pero el estudio es todo un aviso de lo que viene en materia de ataques informáticos


El problema no es por supuesto del equipo médico ni de los expertos consultados. El mérito es del potencial demostrado por el malware, que no es más que un gran aviso a la comunidad médica de a lo que se expone el sector. El equipamiento más reciente, como el que se ha utilizado en el análisis, no es que sea vulnerable, es que va conectado a una red interna que es la parte más susceptible de ser atacada para modificar los resultados obtenidos. Los investigadores descubrieron que podían atacar la redes de hospitales dada la conexión de muchas máquinas a Internet de forma directa.

Una de las soluciones que ya están sobre la mesa es el cifrado de diagnósticos de estas máquinas, pero muchos equipos aún no las utilizan por razones de compatibilidad con otros más antiguos que no son capaces de cifrar y descifrar las imágenes. Algo que tampoco hacen es firmar digitalmente los escaneos para impedir alteraciones sin darse cuenta. En el caso del hospital donde se llevó a cabo la demostración, el cifrado en teoría estaba activado, pero mal configurado, y ese fue el detonante del problema.

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