Miércoles, 18 de enero del 2017
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La historia de Charles Proteus Steinmetz o la fábula “qué tornillo apretar”

Charles Proteus Steinmetz

Esta es una historia que involucra a Charles P. Steinmetz, un excéntrico ingeniero que trabajaba en General Electrics y que, junto a Thomas Edison o Nikola Tesla, es considerado uno de los padres de la electricidad. Es la historia que dio origen a la fábula “Qué tornillo apretar” que bien conocemos los ingenieros.

Steinmetz no sólo tenía una gran fama como investigador, sino que además era considerado un técnico implacable. Por ello, cuando en una de las fábricas de Henry Ford comenzaron a tener problemas con un enorme generador eléctrico recién instalado, el famoso empresario no dudó en solicitar su ayuda.

Cuando llegó a la fábrica, el ingeniero pidió una libreta, un lápiz y un camastro y durante dos días se dedicó a escuchar el sonido del generador y a realizar incontables cálculos. Cuando terminó, pidió una escalera, cinta métrica y una tiza. Subió con esfuerzo a lo alto del generador y midió con sumo cuidado, colocando una precisa marca de tiza en una parte de la enorme máquina.

Tras ello, comentó a los escépticos presentes que era necesario desmontar una placa del lateral del generador y eliminar 16 vueltas de la bobina a partir del punto en que había realizado la marca de tiza. Los ingenieros de Ford siguieron sus instrucciones y el generador comenzó a funcionar perfectamente.

Poco tiempo después, Henry Ford recibió una factura firmada por Charles Steinmetz por un importe de 10.000 dólares. El empresario, a pesar de agradecer el buen trabajo realizado por el ingeniero, devolvió la factura a General Electrics y solicitó una nueva y detallada. Steinmetz respondió enviando de nuevo la factura a Ford con el siguiente detalle: «Marca de tiza en el generador: 1 dólar. Saber dónde hacer la marca 9.999: dólares. Total a pagar: 10.000».

Satisfecha la petición de Ford, la factura fue abonada sin ninguna queja. O, al menos, eso es lo que contaba Jack B. Scott, hijo de un antiguo empleado de Ford, en una carta que envió a los editores de la revista “Life” en mayo de 1965.

La historia trascendió, y en la cultura popular, en vez de la marca de tiza, se hace referencia a un tornillo que un ingeniero ajusta en esa máquina que es fundamental para el proceso productivo de una empresa. En este ejemplo, el dueño de la empresa protesta por el elevado costo de una acción tan trivial como darle media vuelta a un tornillo y en la factura que entrega el ingeniero, aparece la aclaratoria de que apretar el tornillo valía centavos, el precio real consistía en “qué tornillo apretar”.

Claramente, como toda fábula, trae una moraleja, que no necesariamente debe aplicarse a la ingeniería sino a cualquier área de desempeño: toda persona debe aprender a hacer valer sus conocimientos, cobrar por lo que sabe y no sólo por lo que hace.

¿Quieres saber un poco más de Steinmetz? Te invitamos a leer el artículo original de donde nace esta nota, en el que además aparecen otros destacados ingenieros de la historia.

En Kwinana Tech, les deseamos a todos los ingenieros venezolanos un feliz día y los mejores augurios para quienes se inician en este maravilloso recorrido del conocimiento.

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